Este verano, como los últimos 5 veranos de mi vida ha sido un túnel por el cual debo pasar hasta poder llegar a la parte buena del cuento. Nunca me quedo con demasiadas anécdotas que contar y no soy precisamente el tipo de persona que se pasa el día haciendo planes, saliendo y comiéndose el mundo. Aunque el verano no es del todo malo, ya que me permite descubrir nuevos mundos y perderme en la inmensidad del arte que nos rodea. Arte como la música que te hace abandonar la realidad y te proyecta justamente al otro lado de tus sentimientos. Te transporta a un lugar único que para cada uno de nosotros puede ser una puerta de entrada o de salida. Una huida peculiar.
Como la otra vez, voy a hacer una lista con mis nuevos descubrimientos y te pondré un pequeño resumen de porqué se han ligado a mí de entre tantas y tantas canciones que existen. También esta vez no voy a diferenciarlas entre amarillas o verde puesto que han convivido conmigo muy poquito tiempo y aún me remueven muchas sensaciones cuando las escucho y no podría clasificarlas como si me hubiesen acompañado toda la vida. Pero estoy seguro que la mayoría de ellas han venido para quedarse y quiero compartirlas contigo, porque quizás tú también puedas ser una compañera de viaje como ellas en este nuevo curso. Espero que podamos unirnos más y ser como la música: libres.
Esta canción me llegó a principios de agosto como una bocanada de reivindicación. Tuve la suerte de poder haber hablado con los integrantes del grupo y me parecieron unos chicos que no se habían dejado consumir por "el qué dirán" desde la infancia y habían crecido siguiendo los valores que ellos pensaban que eran correctos. Les habían pisado fuerte pero nunca se habían rendido.
La canción trata sobre eso, más o menos, sobre como después de unos años llega el momento clave en el que eres feliz ya que has seguido tu instinto y en el que puedes demostrarle a los que se equivocaban contigo de que no hay mejor medicina que el tiempo, que pone a todos en su lugar.
Piensa en un cuento en que tú eres la princesa encerrada en una torre altísima donde te pasas las horas viendo como las estaciones van sucediéndose a través de la ventana esperando a que pase algo que cambie tu destino. Entonces después de mucho esperar, de no poder salir de ahí, alguien aparece, no te está buscando a ti, solo estaba buscando algún tipo de recompensa, su curiosidad esperaba encontrar un tesoro, algo valioso. Termina llegando a lo más alto donde te encuentra y te rescata y tú, sin saberlo, también le rescatas a él. Emprendéis un viaje que no sabes lo que os puede deparar. Pero es mágico, es una nueva aventura.
Esta canción me encoje el corazón. Me traslada a un mundo donde todo puede pasar. Y me pone un poco triste, porque no sé si algún día de verdad puede llegarme a pasar.
Desde pequeños nuestros padres quieren lo mejor para nosotros. Nos ayudan como pueden y siempre nos incitan a dar lo mejor. Pero quizás llega un punto, al menos en mi caso, en el que esperan tanto de mí que cuando no puedo cumplirlo aquello para lo que estaba destinado me rompo en pedazos porque no puedo ser feliz ni por mí ni por ellos.
Está bien tener esperanzas, tener sueños y tener unas expectativas. Pero no podemos pasarnos la vida ahí arriba, porque eso, querida amarilla, no es la vida real. Para no salir heridos debemos comprender que las alturas las decidimos nosotros.
Hablando de alturas me da la sensación de que me he pasado todo el verano en las nubes y eso tampoco puede ser demasiado bueno. Más veces de las que me gustaría admitir me asusto de los problemas, ya sean enormes o diminutos. Esas tormentas negras que nos sacuden y nos hacen querer encerrarnos en casa también tienen sentimientos. Esos problemas muchas veces no son más que preocupaciones tontas que una vez nos que nos enfrentamos a ellas pueden resultar incluso amigables.
Esta canción sí que podría subrayarla de amarillo porque lleva conmigo muchos años. Supongo que no podía englobar todas las mejores canciones que siempre han estado ahí para mí en las 20 que te regalé la otra vez.
Aquí encontrarás otro de esos himnos de la gente perdida que no sabe muy bien porqué está aquí, cuál es su lugar y porqué todo funciona como lo hace. Puede parecer una letra triste, pero a mí me transmite una sensación más parecida a la nostalgia. Es como si viese mi pasado, mi presente y mi futuro a través de una cortina de humo. Como si todavía a día de hoy sintiese que vivo en un mundo que no sé que quiere de mí.
Espero que hayas visto Toy Story o si no significará que no tienes infancia. Esta cover se ha ganado un puesto en mi lista del verano porque creo que cuenta con todos los valores de una amistad verdadera. Es tan sencilla y tan bonita. Eso es la amistad, algo simple, alguien que siempre está ahí y que aunque el mundo entre en una espiral de oscuridad, aunque la otra persona no pueda responderte porque se está ahogando, siempre tendrá ese amigo que en lo más profundo le estará gritando que no está solo, porque ya sabes, siempre hay un amigo en mí.
Siguiendo esa estela nostálgica me encontré con esta canción. Estaba en ese momento justo donde creía que un monstruo podía llegar a comerme en cuestión de segundos y que la oscuridad, como mi fiel aliada, iba a dejarme reinar a su lado durante meses y meses, pero me di cuenta que si pensaba con claridad, que si dedicaba todas mis fuerzas en pensar como había llegado hasta esa encrucijada me daría cuenta en que me había convertido yo mismo en un monstruo que no estaba bien. Así que me puse a bailar solo en el salón de mi casa y me dije a mí mismo que ellos no me podrían quitar todo lo que he conseguido poco a poco. A esas personas que siguen ahí, a esos sueños que a veces son muy altos (canción número 3) o a la luz que despierta en mí cuando las cosas se ponen duras.
Una vez decidido que los monstruos no iban a poder conmigo me quedaba dejar de sentir pena por mis raíces. Dejarme de sentir atrapado en mi lugar de origen, en este pueblo, en esta vida que me tocó. Cuando escuché esta canción, que por cierto sonó bastante en la radio durante todo junio y julio, me di cuenta de que las raíces las echas donde tú quieres y que ser de un lugar no te ata ahí para siempre. Lo importante es moverse y dejar una semilla de ti en todos los lugares a los que vayas.
Esta maravillosa canción apareció delante de mí cuando vi la película de guardianes de la galaxia. El capitán de la película, un chico que ha perdido a su madre por una enfermedad y que se crió alejado de su lugar de origen va siempre con unos auriculares y un montón de cintas de los años 80 que le recuerdan a su infancia. Te cuento eso porque lo que me sorprendió es que justamente la mayoría de canciones tienen esa melodía alegre que le obligan a pensar en el pasado no como algo que duele, si no como una época feliz. Se queda con los momentos buenos de las cosas. Eso es justamente lo que me gustaría aprender a hacer con todo.
Entre las cosas que he hecho estos meses de calor se encuentra con que viajé mucho a mi pasado. Ya sabes, esos típicos días en los que abres aquel cajón donde tienes guardados viejos trastos que no sabías que aún seguían ahí y te topas con muchas sorpresas de cuando eras un crío y creías que el mundo sería un lugar totalmente diferente después de 10 años. Entre todo el polvo encontré algunas cartas que me enviaba con la chica con la que salí y en muchas de ellas siempre terminaba escribiendo una canción, porque en aquella época aunque ya existía internet y todo pensaba que las letras de mi puño podrían llegar más allá de una pantalla y que acompañarlo de una canción de fondo sería una buena idea.
Esta canción me tuvo atrapado durante mucho tiempo con mi primer desamor. No es que sea algo totalmente original, pero cada vez que la escuchaba pensaba que no era la única persona en el mundo al que le podía suceder una tragedia tan grande como la de perder a alguien importante. La mandé junto a una carta donde las cosas ya no iban demasiado bien y me estaba dando cuenta de que me gustaban los chicos. Así que supongo que fue importante para mí. Cuando la volví a escuchar después de tanto tiempo se me revolvió algo dentro de mí.
Entre todas esas cartas había muchas más canciones, a distintas personas, incluso encontré uno de esos mp3 cutres que no se consideraba ni siquiera un mp3. Para mi sorpresa aún tenía canciones dentro y funcionaba. Encontré esta canción que me hizo llorar nada más darle al play.
La canción fue escrita por su padre que murió por una enfermedad. Intenta agradecerle todo lo que le enseñó y le grita que jamás se rendirá y que siempre será parte de él porque sin su presencia nunca habría llegado a ser la persona que es a día de hoy. Esto lo trasladé, en menor medida a mi perro. Porque este verano me dijeron que se está muriendo. Ya tiene 14 años y está muy mayor. Me tengo que pasar todas las noches a su lado porque vomita a todas horas, camina cojeando y todas las noches me llama porque le da miedo quedarse solo y a mí me da miedo que él se quede solo. Aunque parecerá una tontería él me ha acompañado desde que yo era un mocoso. Hemos vivido mucho y aunque sí, es un perro y quizás le estoy adjudicando demasiados sentimientos, es el único ser vivo con el que he sentido que jamás me iba a fallar. Siempre ha estado ahí y ahora soy yo quien debe estar ahí para él. No sé cuanto tiempo más va a estar conmigo pero sé que en cuanto se vaya va a ser el peor día de mi vida. Así que me tengo que preparar, pero de momento quiero atesorar todos los momentos buenos y nunca nunca nunca voy a olvidarme de él.
Leí en alguna parte que la gente de mi generación tiene el gran problema de echar de menos un pasado relativamente cercano. Es como si el mundo cambiase tan rápido desde que estamos tan conectados, desde que la tecnología forma parte de nosotros que los que aún tenemos algún recuerdo de aquella infancia de tazos y duros nos abrazamos a eso como "los buenos tiempos". No creo que haya un mejor momento en la historia, pero sí que creo que ahora es mucho más difícil "conectar" con otro, porque nos hemos convertido en personas semiautomáticas que actúan como un robot.
Love of lesbian me ha salvado una vez más, como siempre hacen. No han sacado un disco nuevo pero sacaron esta colaboración durante el verano que le habla a ese pasado que ha ido evolucionando, ni para bien ni para mal, solo que ha ido evolucionando y ahora nos encontramos en un mundo totalmente distinto que para algunos de nosotros a veces es difícil encajar. (También tiene el punto a favor que la canción va dirigida a Leia, la princesa de Star Wars y yo soy un amante de esas pelis así que jaja)
Lo siento si soy un poco repetitivo con todo el tema de los tiempos antiguos pero es que yo siempre he sido un poco anciano en ese aspecto, siempre he tenido una conexión con los otros tiempos, como si tuviese que haber vivido en otra época.
Esta canción también la encontré en ese cajón añejo. Recuerdo que me pasé unos tres o cuatro años poniéndola cada vez que se terminaba el verano. De alguna forma siempre me he sentido más cómodo cuando hace frío, me siento más alegre, como si mi humor encajase perfectamente con la estación.
Aunque la letra habla de que ya no te abrigan tus amigos y de que las cosas no van a ser igual de cálidas que antes yo prefiero otorgarle un carácter no tan triste y pensar en ella como que ha dejado una versión de si mismo ya estancada en el pasado y que ahora comenzará de nuevo resurgiendo como un fénix de sus cenizas del verano.
Y llegamos hasta aquí donde después de todas las lecciones que me habían enseñado me di cuenta de que por más que huyo como el agua, hay personas que inundan y arrasan y que aunque quieras olvidarlas siempre van a formar parte de ti. Y a veces es mejor huir hacia el futuro, con ese peso, con esos recuerdos y no mirar atrás queriendo reconstruir algo que ya ha sucedido.
Me ha costado elegir la última canción de la lista, pero he decidido cerrarla con esta pista porque me parece un broche perfecto para resumir lo que todas las canciones han querido enseñarme aunque yo no me diese cuenta.
Somos seres complejos que no valoran lo que tienen hasta que desaparece. Ya no soy aquel niño y ya he pasado por muchas cosas que seguramente dentro de unos años vuelva hasta la actualidad y piense que no he sabido actuar como debería o que no me estaba dando cuenta de todo lo que tenía en este momento.
Por las noches, antes de dormir, siempre me quedo unos cinco o diez minutos reflexionando sobre la vida. Puede parecer demasiado filosófico pero me sirve para darme cuenta de lo hermosa y lo aterradora que puede llegar a ser.
Tengo el gran defecto de que esas reflexiones acuden a mí en muchos momentos del día también y termino viviendo el día con la cabeza en las nubes. No doy todo de mí, no todo lo que podría. Me he pasado demasiado tiempo viviendo en el pasado y aunque eso me ha hecho ser quien soy creo que lo mejor que se puede hacer es guardarlo todo en un rincón de la cabeza y otro poco en un rincón del corazón y palpar el presente aunque haga daño, aunque no sea perfecto y aunque la mayoría de veces llegue a parecer un monstruo con fauces enormes.
Creo que sería un buen trabajo de fin de grado el olvidarme de mi antiguo nombre, de mi antiguo yo y construir un nombre con más color, menos gris y más amarillo.