dissabte, 7 de desembre del 2019

El agua tiene memoria y nosotros no olvidamos

Creo que será mejor así, por etapas, para no sobrecargar a ninguno de los dos. Cuando nos acostumbran a algo al final creemos que está ahí siempre y no lo valoramos. En cambio, cuando después de un tiempo podemos volver a tenerlo en nuestras manos nos acoge un sentimiento calentito, como en navidad, cuando hace mucho que no vemos a alguien que echamos de menos. O al menos eso suele ocurrir en las películas. La realidad es un poco diferente, pero aún se puede respirar un poco de esa magia que rodea estos días. Ese espíritu siempre vuelve, sobretodo para aquellos más pequeños, o para aquellos que aún nos creemos niños.

Que dolor de cabeza, ¿verdad? Cuantos pensamientos tenemos cosidos en la cabeza. Que de pedazos inconexos. No sabemos nunca si estamos del todo bien o si seguimos igual de mal. Nos apetece parecer felices, dormir mucho y que nos hagan pensar poco. Nosotros, los humanos, somos la especie más rara del mundo. Nada nos termina por consolar y siempre queremos más y más. Estos meses han sido peculiares. Creo que hemos crecido, o más bien nos hemos adentrado aún más si cabe en nosotros mismos. Por mi parte, te diré que he podido escuchar esa voz de la que Elsa habla en la película (por fin hemos podido ir al cine juntos, ¡una gran hazaña! y no puedo evitar reírme al acordarme de aquel coche que te salpicó entera antes de subirte al metro). Esa voz no es más que nuestra voluntad, que la persona que realmente somos pero no somos capaces de moldear. Dentro de ti seguro que también hay una voz, y no me refiero a la que sale a las dos de la madrugada y te dice cosas feas y malas, me refiero a una voz más pura, a la que te empuja a querer ser mejor persona, la que te indica el camino que en REALIDAD quieres tomar. Si la escuchásemos con un poquito más de atención seguro que a todos nos iría mejor.

De momento sabemos que formamos un buen dúo. Al fin nos hemos desecho de la jodida asignatura, de esa losa que arrastrábamos como almas en pena. Después de todo, creía que me iba a sentir mucho más libre, más feliz, pero tampoco he notado un cambio tan drástico. Eso me lleva a plantearme que quizás cuando consigamos algo más grande, yo que sé, terminar la carrera (¡buen chiste, Yulen!), un buen trabajo o un sueño que tenemos desde bien pequeños, quizás si saboreamos esa meta sea algo agridulce. Puede que todos los cuentos tengan razón y que el camino sea más importante que el final.

En este tiempo he descubierto que tenemos muchas cosas por hacer, muchas cosas que contar, mucho mundo que explorar y vivir. Y aunque el tiempo vaya en nuestra contra, estoy plenamente convencido de que podremos lanzarnos al mar de una vez por todas y gritar, girar el timón y empezar nuestra aventura. Porque seamos sinceros, lo que hemos pasado hasta ahora, todos estos años recluidos, con miedo y aún por solucionar, no van a ser nada comparados con todo el universo que tenemos delante. Tenemos un mar, amarilla, un mar enoooooorme y lo vamos a surcar hasta la última gota. Quizás erré al compararnos con un barco durante todo el verano. Igual también somos una orilla de alguna remota isla, somos un lugar de paz entre tanta agua. Igual somos un faro que ilumina al uno y al otro. Quizás somos ese ave que surca los mares, siempre queriendo ver más, pero sin disfrutar estas alas que no sabíamos que tenemos. Somos lo que queramos ser, pero debemos creérnoslo. Debemos creer en la magia, como cuando bajábamos por las escaleras de la facultad y todo parecía distinto, como si hubiésemos aterrizado en Hogwarts. Ese es nuestro superpoder, el de controlar nuestro propio destino, en el de creer cuando los demás no creen en nosotros.

Esta vez te he traído menos canciones, no porque ya no me queden, pues siempre descubro muchas más que podría llegar a verte reflejada en ellas, sino más bien porque las cosas buenas vienen en frascos pequeños y creo que con estas 12 podrás sonreír al menos una vez en esta Navidad.



Abrimos el popurrí con una canción que me da que igual deberías tatuarte el lema. Que hablando de tatuajes, cuando me acompañes a hacerme el mío, que en parte tú estás representada (un fénix y un símbolo de valentía. Tú eres parte de ese fénix, alguien que renace de las cenizas, como yo. Somos personas reconstruidas) espero que me apretes mucho la mano y me cuentes cosas mientras bonitas mientras sufro, lloro y veo las estrellitas jaja

La canción la elijo porque siempre te digo que tienes que valorarte más. Y aunque lo intentes, cueste y muchas veces no lo consigas, siempre estaré por ahí recordándote que yo tengo fe en ti. Sé que vas a conseguir lo que te propongas, pero tienes que empezar por ti, por mirarte y decir: "pues oye, igual me toca un poco creer en mí".


Esta canción me hace retorcerme un poquito. Habla sobre finales que deberían ser felices, pero que el tiempo ha decidido que no sea así. Habla de heridas, de figuras en las que confiábamos y han ido cayendo una a una. De una pareja tóxica. Supongo que me duele verme en esas letras, me duele pensar que quizás ahora podría ser más feliz sin estar solo (románticamente hablando), pero también la puedo apreciar desde otra perspectiva. Quizás cuando surgen esos amores fugaces, esas personas que están un tiempo y luego se van o simplemente las personas que se conocen y no acaban de cuajar, a veces eso también es bonito. Forma parte de la experiencia de encontrar, pues primero hay que buscar, buscar y seguir buscando. Y eso es aplicable a todo en esta vida. Así que tampoco podemos sumirnos en esa tristeza para siempre. Y aunque nos hayan hecho infelices, debemos saber terminar y empezar otra vez, como los amarillos campeones que somos.


Me pasaste una canción de este grupo hace unas semanas y recordé lo mucho que me gustaban cuando iba al insti. Sí, han pasado 9 puñeteros años. Es increíble, vamos a terminar una década. Una década entera. Es como los 80 o los 90. Hemos sido testigos de una generación entera, hemos vivido en ella y somos su legado y no nos hemos dado cuenta. Dentro de unos años los adolescentes dirán que les gustaría haber vivido en este tiempo y nosotros nos reiremos y les diremos que no saben de lo que hablan. Porque esto para nosotros ese el medio, un puto medio del que estamos cansados y del cual queremos salir. Para nosotros esto forma parte de nuestra prisión, es un escalón más que queremos escalar cuanto antes mejor. Pero el medio no es malo. El medio nos transforma. En el medio nos hemos conocido y estoy muy feliz de ello.


Esta canción creo que me representa los últimos 5 años de mi vida. Es lo único que sentía, iba a la uni, volvía a casa, iba a la uni, volvía a casa. Sé que en parte tú también te sientes así más de una vez. Y necesitamos mucho más que eso, necesitamos EL MEDIO, como el de antes. Por eso creo que he roto definitivamente con esa conducta, por eso he dejado de ir a la facultad, porque no quiero ser como esas personas que se pasan la vida en la oficina trabajando sin ver la luz del sol. No, quiero sentir, expresarme, quiero vivir. Y para vivir, necesitaba romper. Deberías probarlo, sabe muy pero que muy bien.


Mi instinto me dice que esta será tu canción favorita de este pack o al menos la que más escuches, no me preguntes porqué. La canción es una guerra interior, es una búsqueda de culpabilidad que termina por quemarnos. Es una guerra constante que debemos ganar.


Esta es la primera canción que me pasó Ari cuando empecé con el ritual del viernes. Según ella le recordaba a mí cada una de las palabras, y razón no le faltaba. Creo que todo aquel que me conoce tiene esa imagen de mí, como de alguien distante, soñador y difuminado. Como si fuese un niño triste que ha crecido y sigue igual de triste. Este año he aprendido a manejar mejor mis sentimientos. He aprendido de alguna forma a no desatender tanto el resto del mundo, a anclarme a la realidad. Creo que es lo más positivo que puedo llevarme del 2019.  Además la canción se llama ave fénix. Creo que realmente tengo algo en común con esa especie, no lo sé, pero desde bien pequeño que siempre me he sentido atraído por esa criatura mitológica. Quizás me siento representado, quizás necesite rehacerme para poder al fin volar.


Para darle un poco de color al asunto, te regalo esta canción. Siempre se ha dicho que hay que caminar hacia el norte si te pierdes. Que hay que ir siempre hacia delante sin mirar atrás, que el futuro está delante de nuestros ojos. Y yo digo... ¿y si miramos atrás, qué pasará? A veces la solución está en aprender de los errores. Debemos aprender a disfrutar, a equivocarnos, a asumir que somos humanos y que la gente que realmente nos quiere, nos querrá tal y como somos.


Esta canción me hace sonreír cuando estoy de mala hostia. ¿Sabes esos momentos cuando lo mandarías todo a tomar por culo? ¿Cuando te imaginas la cabeza de esa persona que te trae por el camino de la amargura encima de una diana? Entonces me pongo esta canción y me imagino que tengo el poder absoluto, que puedo borrar esas cosas que odio con una goma de borrar y que soy el rey y el amo de mi propia imaginación. Obviamente luego llega la realidad, pero si te concedes un poco de amor a ti mismo, si dejas de compararte y simplemente intentas leer el mundo con otros ojos durante unos segundos puedo que lo malo no te afecte tanto y puedas llegar a gestionarlo.


Cuando te das cuenta de que al final todos compartimos el mismo destino llegas a la conclusión de que de nada sirve quejarse ni desaprovechar la vida que tenemos, las oportunidades que se nos presentan, ya sean muchas o pocas. Toca decidir por nuestra cuenta, toca gritar si queremos gritar, toca bailar si nos apetece bailar. Toca intentar sonreír de vez en cuando, porque a todos nos apetece. Toca descubrir que o quien nos logra sacarnos una de esas sonrisas y si encontramos el culpable retenerlo lo máximo posible, con cariño, claro, pero no soltar a esas personas, a ese trabajo, a ese momento que tanto placer te regala. ¡Tener una amarilla es parte de esa "culpabilidad"!


Si creías que te ibas a librar lo llevas claro. Hace tiempo que aprendí que muchas películas con canciones hacen de más y luego no salen en el producto final. Eso me pone muy triste porque hay un montón de canciones que se quedan en el tintero y muy poca gente las escucha y me parecen muy bonitas. En especial me gusta esta porque habla de lo más importante que tenemos y es ese lugar en el mundo que consideramos un hogar. Ya te sabes el cuento ese de que no necesitas compartir la misma sangre para sentirte en familia con alguien, pero yo aquí añado algo más, tampoco necesitas ni siquiera parecerte a ellos. Podrías ser perfectamente un perro (¡Hola Rakan!) y quererlo más que a la mayoría del mundo. Creo que de entre todas las cosas que vamos aprendiendo y haciendo a lo largo de nuestra vida esta es la más importante, cuidar de nuestra familia, la nuestra, la que elegimos nosotros.


Izal siempre tiene buenos temas. Es como Love of lesbian, he crecido con ellos y todas, absolutamente todas sus canciones forman parte de mi vida y puedo recordar exactamente en que momento estaba cuando los escucho. Esta en concreto es del 2013. Me creía infinito, que podía comerme el mundo. Y me hace gracia pensar en como ha cambiado todo, en como todo ese espíritu fuerte y bravío se ha desmoronado un poco, pero aún guardo un poco de él en mí. Aún pienso que puedo volver a ser esa persona, que puedo inyectarme la energía que me falta y puedo volver a contemplar el mundo con los ojos de un novato, de aquel que aún no está frustrado. La canción, a parte de todo esto, es simplemente preciosa. Habla de las cosas cotidianas, de los bancos, de una tarde paseando. Esos sitios que nos hacen feliz sin saberlo, de los que no solemos acordarnos porque suelen ser cosas normales a las que no les prestamos mucha atención, pero que al final, cuando volvemos, mucho tiempo después, como hago yo al recordar esta canción, no puedes evitar sonreír un poco. Esto ya me pasa contigo en ciertas cosas, cuando paso por algunos sitios y cualquier cosa amarilla me llama la atención. Y sé que me pasará con muchas cosas más, porque siempre volveré a por ti y tú sé que lo harás por mí.


Esta iba a ser la canción del viernes de ayer, pero como significa más para mí y quería que la recordases con más cariño, me parece más adecuado haberla reservada para ponerla aquí, como la despedida de este fragmento de año. He de reconocer que me hace llorar cuando la escucho. La voz de este hombre tiene ese poder sobre mí, no puedo evitarlo. Es mi Justin Bieber personal. Encima esta canción tiene como esa fragancia a película disney que me hace ponerme los pelos de punta. En realidad la canción no es más que "otra" canción de amor, pero yo le otorgo más significado que ese. Ese sentimiento del que habla que no puede librarse, del que ya no puede luchar más contra el para mí es esa voz del principio. Es como he llegado a un lugar en el que ya no puedo esconderme más, en el que algo dentro de mí ha cambiado, y creo que es para mejor. Creo que soy mejor persona que el año pasado. Creo que me escucho más y que acepto que soy distinto a los demás. Creo que es un paso que necesitaba dar. Aún me queda mucho trabajo por hacer, pero creo que he avanzado respecto a toda la oscuridad que llevaba cargando. De alguna forma, siento esas alas del fénix, siento que esta etapa pronto concluirá, aunque aún quede. Es como que puedo ver la luz al final del túnel, ¿sabes? Aunque llore, me duela y muchos días aún necesito trabajar conmigo mismo, pero creo que voy por el buen camino. Y me encantaría poder enseñarte a hacer lo mismo, a escucharte, a ver todo lo bueno que tienes dentro de ti.

Por muchos años más juntos, pequeñaja. Te quiero.