Noviembre me recuerda dos cosas distintas: la primera es que he crecido y tengo la responsabilidad de no olvidarme de lo que he dejado atrás ni de lo que me he convertido. La segunda se trata de mirarlo todo con perspectiva. Cuando algo terrible sucede, como cuando te ves en la obligación de separarte de alguien a quien quieres mucho porque necesitas quererte a ti mismo primero (guiño guiño) debes tener la suficiente entereza como para superar las noches que están por llegar y no creer que el mundo se ha terminado y que no mereces la pena.
Realmente soy bastante patético animando a la gente. Siempre he sido más de dar un abrazo y dejar que el mismo abrazo diga todo aquello que quiero transmitir. Intento ponerme en la piel del otro y pienso que si a mi me dicen algo tan típico como "todo mejorará" o "no es para tanto, ya verás que el tiempo lo cura todo" me enfadaría más con esa persona y pensaría que realmente no tiene ni puta idea de por lo que estoy pasando. Y es que en realidad cuando nos encontramos en ese -2, en ese pozo de mierda lo único que nos puede aliviar y ayudar a salir de ahí somos nosotros mismos.
La cosa está en que hay que empezar a aceptar que somos humanos, que cometemos errores y a la vez, que muchos de esos errores no son errores, si no situaciones que debemos vivir para saber que realmente no es lo nuestro. Así que como te he dicho, como soy tan malo intentando sacarle una sonrisa a alguien cuando están tristes, te diré lo que ya te he dicho un par de veces: llora. Sácalo todo y llora más si es posible. Nunca estaremos limpios si no vomitamos toda la tristeza que llevamos adentro.
Aquí te dejo algunos amigos que me han acompañado durante todo este mes. Últimamente estoy más cercano e intento estar ahí siempre, pero eso no quita que tenga mis días en los que sigo escondiéndome y prefiero discutir conmigo que discutir con aquellos que me quieren, porque a veces me gusta pensar que yo tengo la razón, aunque mi razón no sea la correcta. A veces solo necesitamos unos pocos mimos y escuchar que aunque seamos un desastre, no lo hacemos todo tan mal.
Te voy a acompañar de la mano en este viaje, ¿vale? Primero quiero que liberes a tus miedos. Que los nombres, que se te queden mirando. Quiero que pienses en esa niña que aún tiene tantas cosas por hacer y que ve el mundo desde lo más hondo de ese pozo negro. Quiero que te desgarres, que llegues a ese punto que yo siempre te niego, al de querer que todo desaparezca, al de morir, al de no importarle a nadie. Duele. Sé que duele. Pero quien te quiere te hará llorar primero. Confía en mí. Deshazte para recomponerte más tarde.
Ahora vamos a entrar en un túnel donde en las paredes verás imágenes de tu pasado. De la gente a la que quieres, gente que estaba antes y que ya no está. Recuerdos felices y tristes. Tu vida entera está grabada en esos fragmentos. ¿Qué verías? ¿Qué es lo que ves? ¿Cuáles son los fragmentos más intensos?
Yo siempre he tenido la sensación de que cada vez que vuelvo a mis recuerdos me quedo horas y horas acariciándolos como si no hubiese hecho lo suficiente, no los hubiese valorado lo suficiente. Pero cuando aterrizo sé que hice lo correcto o lo mejor que pude en ese instante. No somos perfectos y todos nos equivocamos. Pero lo que hacemos, lo hacemos con una intención, una sola, la de que nadie salga herido y la de ser lo más felices posibles. Todas tus decisiones, aunque creas que no has acertado en ninguna en vez de pensar en como podrían haber sido las cosas si no las hubieses pensado piensa en todo aquello que te habrías perdido si no hubieses elegido el camino justo que has elegido. ¿Quizás yo no estaría aquí hablándote de esto?
Después de haber limpiado tu consciencia un poco, después de haber sopesado todo aquello que de una forma u otra ya no puede repararse porque está en un tiempo en el que tú no vives es momento de volver a la realidad. Una realidad que duele y que esa, desgraciadamente, sí está para quedarse con nosotros durante un tiempo, quizás indefinido, pero no por eso malo. El dolor nos hace sentir vivos, nos dice que realmente algo nos importa y nos obliga a actuar, a avanzar y a movernos. Quizás hemos estado soñando demasiado tiempo, quizás hemos estando dando palos de ciego y siendo alguien que realmente no queríamos. Puede ser que lo más sensato sea aceptar el dolor y no empujarlo, sino abrazarlo.
Hemos recorrido las tinieblas, nuestros fantasmas y hemos vuelto a una realidad que aún nos parece gris y oscura. Seguramente si fuésemos miedosos ahora cerraríamos todas las puertas y nos esconderíamos bajo las sábanas de nuestra habitación y de nuestra mente. "No pasará nadie" pensaríamos. Pero tú no eres así, ¿verdad? Es hora de pisar la superficie. Hacerlo con fuerza, con la voluntad de que ya haya una, dos o nadie ahí fuera escuchándonos estamos haciendo lo correcto para mover página y seguir con la vida que realmente nos merecemos.
Hace mucho frío y aunque nos movamos entre el gentío de las calles seguramente nos sintamos solos y desprotegidos, pero estamos pisando el suelo. Estamos aquí. Lo más importante es estar aquí.
Hemos llegado al punto en el que debemos reconstruirnos. Hemos pasado por demasiados huracanes que nos han dejado el cuerpo dolorido. Pero incluso rotos, somos capaces de liderarnos y asumir que podemos arreglar lo que una vez pensábamos que era imposible. Puede que ahora mismo no veas mucho más allá de la ceniza que te envuelve pero te aseguro que si excavas un poco podrás encontrar la salida a un lugar mucho mucho mucho más cálido.
¿Te acuerdas de los monstruos? Aunque antes parecían terroríficos, ahora quizás parecen más amables, pero no dejan de ser monstruos, y como tales, no van a desaparecer tan fácilmente. Puede que hayas superado... quizás la palabra correcta sea manejado, sí, me gusta, quizás hayas manejado la situación para llevarla a un rumbo que mejor te corresponde, pero eso no te excluye de volver a recaer y tener miedo. Lo que viene siendo un contratiempo. Yo me paso el día con contratiempos, pero les saludo y muchas veces paso de ellos. No es hasta que se hace de noche y me quedo solo que empiezo a charlar con ellos. Y oye, cuando tú lo hagas con los tuyos, cuando tú misma te preguntes: si he cambiado algo en mi vida pero sigo sin ser feliz, ¿qué es lo que sigo haciendo mal?
yo, desde aquí te respondo: NADA. No has hecho nada mal. Nunca estamos conformes... a no ser que....
Aceptemos que somos así. Somos personas hechas de bien y mal. Personas con dudas, personas que preguntan, personas que no se quedan quietas. Creceremos y la cagaremos infinidad de veces pero eso nos hará redimirnos e intentar hacerlo mejor la próxima vez. ¿De verdad piensas que puede salir todo bien a la primera? Es imposible. La gracia está en descubrir nuestro propio camino. En querer a mucha gente. En encontrarnos a nosotros mismos en el arte, en una calle parisina o en la letra de una canción. En el reflejo de un amigo o en la voz rota minutos antes de dejar a quien creíamos que iba a ser nuestra pareja para la eternidad. No hacemos daño voluntariamente. No somos malas personas. Somos personas, y como tales, en nuestro adn está programado que somos imperfectos y que debemos caernos y levantarnos las veces que hagan falta. Hay que seguir adelante y nadie, pero nadie nadie nadie, ni siquiera nosotros mismos en nuestro sabotaje profesional, puede convertirnos en alguien que no deseamos ser.
Y yo estaré al otro lado de ese pozo con una cuerda para tirártela en el momento preciso y un abrazo para cuando seas capaz de llegar al otro lado.
P.D. Esta canción te la añado después de que me hayas preguntado que porqué duele tanto si has hecho lo correcto. Imagine Dragons - Birds